No me toques las palmas que me conozco

05 mayo 2005

La fiesta se desbordó. Todo fue alegría. Nadie pudo resistirse ante la apotehocís o Apotema. Papa edicto fue llamado, y él, obediente y temeroso de Dios, acudió. ¡Ven, Edicto, como vocativo mismamente! Que te vamos a nombrar a tu padre. Vamos, que te vamos a nombrar Papa - Y Edicto venió. Once, again and again. Hasta diez y seis veces.

Después de ello, y contento como una castañuelas, y movido por sus arranques latinos cuasi hispanos (imperceptibles, por otro lado) Ven-edicto se arrancó por sevillanas, al son de las palmas que le tocaba el Rey de Hispania. Por la cara de dicho monarca, suponemos que se encontraba en el momento crucial del redoble de palmas. Arte puro.

...Y por sevillanas lo celebraron.
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